El Madrid pasa a la final (y el vídeoarbitraje hace el ridículo): Las 5 claves

Esto fue lo que aprendimos del estreno del equipo blanco en el Mundial de Clubes de Japón.

El Real Madrid pasó sin brillo, con cierta solvencia y sobre todo perdonando en exceso a la final de la Copa Mundial de Clubes de Japón de este domingo ante el Kashima Antlers local, después de imponerse por 0-2 ante el América de México en un duelo que no se recordará por ni por su calidad futbolística ni por su belleza. Dos goles en el tiempo añadido de cada mitad, el primero de Karim Benzema y el segundo de un Cristiano que lo intentó durante todo el choque sin frescura, solventaron un encuentro sin historia. Salvo la que quedará en la segunda escena lamentable de la experiencia del 'Instant Replay', el primer experimento del vídeoarbitraje de la historia, que volvió a hacer aguas a la hora de validar el tanto del portugués. Estas fueron las cinco claves del choque:

De la ficción a la realidad: Había avisado el técnico del conjunto azteca, Ricardo la Volpe, que el América iba a tratar de disputarle la posesión al Real Madrid. Nada más lejos de la realidad. Probablemente, el equipo blanco experimentó el choque de mayores contrastes de toda la temporada. Tuvo mucho la pelota pero nunca fue resolutivo arriba y seguramente vivió su encuentro de menor inspiración de todo el curso. Cuesta creer que con tantos espacios y facilidades no cerrase el partido tras innumerables llegadas en el segundo periodo. Y sin embargo no sufrió apenas ocasiones en contra, por lo que nunca llegó a pasarlo mal, pero tampoco fue capaz ni de encarrilarlo ni, como decimos, cerrarlo. Sólo en las dos últimas jugadas de cada tiempo, en el primero por calidad y un despiste, y en el segundo porque los mexicanos ya habían claudicado, logró marcar sus dos goles. Así que, fiel a su tradición en esta primera mitad de la campaña, jugó en el alambre, como siempre, pero con más comodidad que nunca.

 

Estados de forma preocupantes: Desde el principio, hubo futbolistas que evidenciaron estar por debajo de su nivel. Uno de ellos es Casemiro pero tiene lógica, ya que después de más de dos meses de ausencia y en un hombre físicamente tan potente como el brasileño, y cuyo juego requiere de tanto ritmo constante, lo normal es que todavía pase tiempo hasta verle rodar en su mejor versión. Los que preocupan más son Marcelo y sobre todo Carvajal. Volvió el canterano a cometer demasiados errores de bulto perdiendo esféricos en terreno de juego del Madrid, y estuvo errático en la toma de decisiones en ataque, en algunas ocasiones con toda la ventaja. El caso del carrilero zurdo es puramente de estado de forma. A ambos se les espera, pero este Madrid les necesita a la hora de sorprender.

 

 

Los mejores del encuentro: Luka Modric (nombrado MVP) y también Lucas Vázquez. Son motores diésel. Jamás afrontan un encuentro con el ceño fruncido, nunca ofrecen una versión mala sino una menos brillante que la de costumbre. En este caso, el croata fue el único que puso criterio, pausa y calidad en el medio cada vez que el balón pasó por sus botas, y el gallego fue un quebradero constante de cabeza para la defensa del América. Al hablar de Lucas, uno abusa siempre de los mismos calificativos: Constancia, esfuerzo, capacidad de presión delante y atrás, peligro permanente... es un seguro de vida en esa intensidad que tanto reclama siempre Zidane. Esta noche japonesa, eso sí, no supo tampoco resolver en el último pase, lo único que le faltó.

 

El América, desaparecido; Cristiano, desesperado: Nunca dejó la sensación el equipo azteca de poder meterse en la final. Ni siquiera de inquietar al Real, pese a que La Volpe inició el partido con un esquema clarísimo de cinco defensas intentando presionar arriba, y más tarde trató de reforzar ese plan rompiendo su defensa y dejando una línea de cuatro con más centrocampistas por dentro, algo que curiosamente rompió más el choque a favor de los blancos. Tímidos disparos de media distancia y apenas algún balón al área fue todo el bagaje en ataque. Y atrás, demasiadas concesiones cuando el Madrid presionaba y robaba arriba. En cuanto al luso, se nota demasiado que el reciente Balón de Oro que arrastra bajo el brazo le obliga a exhibirse fuera de la Liga. Estuvo ansioso, errático, muy poco solidario y cada vez más fallón a medida que iba desperdiciando ocasiones. Para colmo, se sigue evidenciando que en cualquier balón dividido su físico ya no es el mismo. Le faltaba marcar en un Mundial de Clubes y ya lo tiene, pero a costa de completar un partido en el que muchas veces fue un auténtico agujero negro para su equipo.

 

La 'pantomima' del vídeoarbitraje: "No me gusta, no es fútbol". Esperemos que las declaraciones de Modric nada más acabar el choque acaben por hacer ver a los responsables de la FIFA que el experimento del vídeo para juzgar decisiones polémicas en el futuro no funciona. El árbitro no se entera, los jugadores menos y el caos provocado hace que el público se impaciente, los futbolistas se pongan nerviosos y la escena cause una pérdida de credibilidad enorme al fútbol como deporte de élite. En el 0-2 de Cristiano se tardó un minuto para dilucidar si el portugués estaba o no en fuera de juego (su posición era legal), y en ese compás de tiempo el colegiado dio primero el tanto, después lo anuló y finalmente volvió a concederlo. Ridículo.