El Real Madrid sí se pide al Atlético para las semifinales de la Champions

La plantilla merengue ha sufrido un auténtico lavado de mentalidad en las últimas 48 horas.

Algunos miembros del vestuario del Real Madrid aún no se lo creen. De prácticamente deshauciados hace tan sólo dos semanas, han pasado a convertirse a aspirantes a todo. La eliminación del Barça a manos del Atlético de Madrid en la Champions League era algo que se olía como posible, pero hacía falta que pasara para que en el Madrid confirmase que desde la derrota en el Clásico han conseguido trastocar el chip ganador culé y minar su confianza. Ahora el equipo de Luis Enrique tiene miedo a perder, que es algo que todavía no había experimentado en el último año.

 

En la plantilla lo tienen claro: hay que seguir apretando. Lo lógico sigue siendo que el Barcelona no deje escapar la Liga, pero ahora todo es mucho más posible que antes. Si de algo sabe el Madrid es de 'clavos ardiendo' y remontadas épicas, y una en la Liga podría ser devastador para el proyecto culé. En cuanto a la Copa es algo que no pueden controlar, pero saben igualmente que, en el estado mental actual, un duelo a partido único con el Sevilla es mucho más incierto.

 

 

El Atlético. Pero a diferencia de lo que muchos periodistas deportivos cercanos a la actualidad merengue aseguran, en el vestuario madridista no le hacen ascos a enfrentarse al Atlético de Madrid en semifinales. De hecho, la perspectiva de otra final ante los del Cholo no gusta demasiado. Hay confianza, pero se sabe (por experiencia) que se tratará de un duelo con excesiva tensión y en el que el perdedor será especialmente 'despellejado'. No hay necesidad.

 

Además, en el momento actual, el equipo blanco tiene confianza y cree que es su hora para doblegar a la que ha sido su auténtica bestia negra en cuanto a dificultad en los últimos años. El 0-1 del derbi del Bernabéu hace pocas semanas fue el primer gran varapalo para Zidane en el banquillo y Florentino Pérez en el palco. El francés querría demostrar que también puede tumbar a Simeone, tal y como hizo con Luis Enrique en el Clásico, y de paso darle una enorme alegría al presidente. Con humildad, y sabiendo que serían dos partidos incomodísimos y tremendamente igualados, pero con una confianza que se creía perdida.

 

Las declaraciones de Filipe Luis, negando al Madrid para semifinales ("pido que no sean ellos") han gustado y motivan al vestuario. De repente, la undécima se ha puesto más de cara. Es ahora o nunca.