Claudio Bravo se pone serio: "O juego la Champions League o me voy"

Luis Enrique le ha pedido tiempo, pero empieza a admitir que el meta chileno tiene razón y acabará dándole la titularidad en Europa.

La excepcional actuación de Claudio Bravo en el Clásico, salvando al FC Barcelona de cuatro goles cantados del Real Madrid y haciendo posible con sus intervenciones la goleada barcelonista a su eterno rival, pone de nuevo de actualidad su situación en el equipo, ya que hoy juega el Barcelona Champions League ante la Roma y el destino que parece esperar al meta chileno es el banquillo.

 

Y Bravo ha dicho basta. Considera que con sus actuaciones se ha ganado el honor de ser "el portero" del Barcelona y no uno de los porteros de la plantilla, como ha sucedido hasta ahora. Bravo se ha puesto serio y no sólo le ha dicho a Luis Enrique que también quiere ser el portero titular del Barcelona en la Champions League, sino que le ha advertido de que si no juega en la competición europea no le interesa seguir en el Barça. Luis Enrique se ha asustado y ayer reconoció en la rueda de prensa previa al partido que "sí, la actuación de Bravo en el Bernabéu me puede hacer recapacitar para que también él sea el portero de la Champions League".

 

El técnico barcelonista le pidió a Bravo tiempo, le dijo que comprende su postura y que, además, comparte su opinión, dado que hasta los propios jugadores le han reclamado con insistencia que sea Bravo y no Ter Stegen el portero de la Champions. Incluso le han recomendado que utilice la fórmula de Pep Guardiola, cuando el portero titular, Víctor Valdés, jugaba la Liga y la Champions League, mientras que el suplente, en ese caso José Manuel Pinto, se limitaba a jugar la Copa.

 

Luis Enrique ya duda. Seguramente hoy seguirá jugando Ter Stegen, ya que el técnico considera que dejarle sin Champions podría hundirle moralemnte. Y necesita tiempo para convencerle de su decisión, una decisión que ya está tomada, especialmente para la fase de la competición en la que cada partido es decisivo.

 

Claudio Bravo ya ha dado el primer paso. Ahora le toca mover ficha a Luis Enrique, que sabe que la cláusula de rescisión, de 40 millones de euros, está al alcance de muchos de los grandes clubs europeos que quedaron asombrados con su portentosa actuación en el Bernabéu.