Reportaje DB | La esencia del derbi vasco

Dicen que el fútbol no tiene memoria. Pasas de ser héroe el miércoles a villano el domingo. Pero paradójicamente, este es un deporte forjado a través de recuerdos

Historias pasadas, goles y jugadas en partidos de otros tiempos. Encuentros como los derbis son los que alimentan y hacen crecer al fútbol. Un fenómeno de masas como es este noble deporte depara todos los años en la Liga BBVA peleas entre viejos conocidos que valen más que tres puntos. Duelos que conceden el derecho a sentirse el más poderoso de la comunidad, el rey de la ciudad, el sheriff del pueblo. Son los Madrid- Atlético, los Sevilla-Betis, los Celta-Depor o los Athletic-Real Sociedad, los partidos que permiten al vecino y al amigo reír o padecer el lunes por la mañana en función de un resultado. El morbo del fútbol elevado al cuadrado durante 90 minutos.

 

La  jornada 6 de esta temporada nos depara el primer gran derbi, concretamente la 154 edición del duelo entre los dos gallitos vascos. Anoeta será el escenario de uno de los partidos históricos de la competición doméstica nacional, aunque desde horas antes la parte vieja de San Sebastián ira dirigiendo el calentamiento. A las 20:30 (Canal+ Partidazo), usurpando el espacio horario y televisivo que suele estar reservado para los partidos del Barça y el Madrid, Real Sociedad (11º) y Athletic (15º) se verán las caras con estados anímicos distintos.

 

Agirretxe, el delantero que siempre parte del banquillo y que siempre acaba jugando y goleando, viene con tres tantos al Granada bajo el brazo. Por consiguiente, Moyes llega al duelo respirando de una bombona de oxígeno tras su primera victoria liguera. Los leones, con tan sólo tres puntos, se presentan con la exigencia de vencer al vecino tras dejarse piel, rabo y zarpas a los pies de Benzema después de caer en un intenso e igualado partido. Otros años las cartas de presentación de ambos equipos han sido mejores antes de asomarse a la terraza y saludarse.

 

Quizás falte, como decimos, una posición distinta de ambos en la tabla para añadir ingredientes esenciales en este derbi. Tampoco se prevé lluvia en San Sebastián, lo cual hará que el duelo carezca de ese toque tan clásico como autóctono. Lo que no faltará será el ambiente dominical desde primera hora, donde ambas aficiones, que como buenas amigas se picarán entre pintxos y potes, darán color a las calles donostiarras. Será durante esa previa donde los dos bandos, inmersos en un rivalidad que trasciende lo deportivo, comiencen el derbi vasco. El olor a césped cortado y a puro en la grada como vestigio del fútbol clásico de antaño se reconocerá horas antes, mientras ambas hinchadas recuerdan choques vecinales de otras épocas. Con txakoli o rioja en mano, serán las aficiones las que enciendan las luces de Anoeta con antelación recordando como el Athletic ganó en la última jornada su, hasta ahora, última liga (83-84) frente a la Real o como los donostiarras echaron el cierre a los derbis en el viejo San Mamés imponiéndose con un 3-1 al son de los Vela, Griezmann y compañía y con la Champions en el horizonte.

 

Digiriendo una chuleta o con un buen pacharán de sobremesa también se evocarán recuerdos de aquellos tiempos en los que ambos discutían la hegemonía a Madrid y Barça. Días en los que el fútbol era, además de un deporte, un evento social. Un acontecimiento propicio para el hermanamiento entre dos amigos que residen en la misma comunidad autónoma y que apuestan, con matices diferentes, por un fútbol antiguo, de pierna dura, de choque, de nobleza bajo el fino y húmedo sirimiri y que abandera y defiende un deporte alejado del modelo de negocio actual en el que se ha ido sumergiendo. Bienvenidos, un año más, a disfrutar con uno de esos partidos que da identidad a la Liga BBVA. Bienvenidos a la pelea doméstica y fratricida entre dos ciudades hermanadas y enfrentadas a la vez por la proximidad geográfica. Bienvenidos al primer derbi de la temporada 2015-2016. Bienvenidos al derbi vasco.

 

Iñigo Esteban. Bilbao