Dos estremecedores relatos aúpan a Marc Márquez: aterradora fortaleza contra Bagnaia y Bastianini

El 93 de Honda cuenta cómo fueron sus peores momentos

Después de la tormenta siempre viene la calma y por eso Marc Márquez ha vuelto a sonreír, aunque teniendo presente de dónde viene. En este caso cuentan mucho más los malos momentos, que se remontan apenas a la pasada temporada, que su largo y exitoso historial en Moto GP, donde ha sido campeón del mundo hasta en ocho ocasiones. Es más, tiene capítulos estremecedores que permiten asomarnos a su fortaleza mental.

Decía Jorge Lorenzo que la diferencia entre Márquez y el resto es que al de Cervera ‘le da igual’ caerse. No diríamos tanto, pero desde luego es encomiable como sigue forzando y yendo al límite después de venir de donde viene. Sin ir más lejos en su documental ‘Marc Márquez: all-in’ desvela dos episodios que han marcado sus últimos años en la elite del Campeonato del Mundo de Moto GP.

Uno tiene que ver con sus lesiones. Cuenta como en un momento en que iba a sacar a sus perros tras una de sus operaciones de brazo notó como se le partía el hueso al mover una puerta: “abrí una puerta corrediza, sentí un crujido y dije 'maldita sea'. Lo miré y tenía un bulto”, asegura en la pieza audiovisual de Amazon, donde advierte como su fisio notó el crujido: “agarró el hueso e hizo 'crack'. Se puso pálido y dijo: 'Vamos'. Fuimos directamente al hospital”. También ahonda en la diplopía, en su grado de desviación y los problemas que le causaba. Problemas hoy cada vez más echados al cajón de los recuerdos.

Igualmente dolorosa fue su ruptura con Emilio Alzamora, de la que también habla y con el que discrepa sobre las razones, apuntando uno a su relación personal y el otro a Honda (no directamente, pero sí advierte que terceros, a lo que Carlo Penat ha puesto apellido) como motivo de su separación. 

Por todo ello, apuntan ciertas fuentes que el Márquez de ahora es todavía más fuerte que el que se fue estas temporadas y eso, con un poco que ponga Honda, debería preocupar en Ducati, a Bagnaia y Bastianini.