Xabi Alonso tenía razón y nadie le creyó: Real Madrid, KO

La crisis del Real Madrid tras su salida confirma que los problemas iban más allá del banquillo y que las advertencias del técnico fueron ignoradas

El Real Madrid, Xabi Alonso y la crisis deportiva vuelven a cruzarse tras una semana que ha dejado más preguntas que respuestas. La derrota en la Supercopa ante el Barça fue el detonante, pero lo ocurrido después ha puesto el foco en una realidad que muchos no quisieron ver.

El despido que pareció inevitable

La destitución de Xabi Alonso como entrenador del Real Madrid se interpretó, en su momento, como una consecuencia lógica de los resultados. El equipo no respondía, el juego no convencía y la derrota en la final de la Supercopa contra el Barça fue la gota que colmó el vaso. En el Bernabéu, cuando el marcador pesa más que el contexto, las decisiones suelen ser rápidas.

Sin embargo, el paso del tiempo ha ido desmontando ese relato simplista. Xabi Alonso ya había advertido en privado, y de forma velada en público, de un problema más profundo. Falta de compromiso colectivo, desconexión emocional y futbolistas que no estaban respondiendo como grupo. Sus mensajes fueron interpretados como excusas. Hoy, suenan más a diagnóstico. El entrenador pagó el precio más alto. Fue el primero en caer. Pero no era el único responsable.

La Copa del Rey destapa la verdad

Lo ocurrido en la Copa del Rey ha servido como espejo incómodo. Sin Xabi Alonso en el banquillo, el Real Madrid volvió a mostrar las mismas carencias: un equipo partido, sin alma, sin liderazgo y con jugadores actuando a su propio ritmo. La eliminación fue dura, pero sobre todo reveladora. El problema no era solo táctico. Era estructural. Los futbolistas parecían desconectados, más preocupados por acciones individuales que por competir como bloque. Justo lo que Xabi había señalado semanas atrás. En aquel momento, nadie quiso escucharle.

El Madrid actual dista mucho de aquel equipo reconocible, solidario y competitivo. Hoy, da la sensación de que cada jugador va “a su rollo”, como si el escudo hubiera perdido peso dentro del vestuario. No hay automatismos, no hay reacción ante la adversidad y tampoco hay una figura clara que tire del grupo cuando el partido se tuerce.

El arrepentimiento que llega tarde

Ahora, con el equipo fuera de la Copa, sin Supercopa y con dudas en LaLiga y la Champions, muchos empiezan a mirar atrás. Y ahí aparece la figura de Xabi Alonso, ya lejos del foco, pero cada vez más reivindicado. No porque fuera perfecto, sino porque quizás fue el único que se atrevió a decir lo que no se quería oír.

En el club hay quien empieza a asumir que el problema iba más allá del entrenador. Que cambiar al técnico fue más sencillo que exigir responsabilidades dentro del vestuario. Que se optó por apagar el incendio visible sin revisar la instalación eléctrica. Xabi Alonso no perdió el control del grupo. Perdió la confianza de un entorno que no tuvo paciencia ni voluntad de introspección. Hoy, con el Madrid tocado anímicamente y sin rumbo claro, su salida se percibe como una solución precipitada.