Fracaso total en el estreno de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid: Adiós a la Copa del Rey

Un gol del Albacete en el último segundo de la prórroga deja al Real Madrid fuera de la Copa del Rey en un debut traumático de Arbeloa

El Real Madrid, la Copa del Rey y Álvaro Arbeloa vivieron una noche negra. El conjunto blanco quedó eliminado tras caer 3-2 ante el Albacete, con un gol en el último segundo de la prórroga que selló un estreno desastroso en el banquillo.

Un desenlace cruel que confirma la crisis

Cuando parecía que el escenario no podía ser más adverso para el Real Madrid, el fútbol volvió a golpear con dureza. Tras una semana marcada por la derrota ante el Barça en la Supercopa y la destitución de Xabi Alonso, el equipo blanco afrontaba la Copa del Rey como una oportunidad para recomponerse. Lejos de ello, terminó siendo otro capítulo de una crisis que se agrava.

El empate durante el tiempo reglamentario ya dejaba sensaciones inquietantes, pero la prórroga confirmó todos los temores. Cuando el partido parecía encaminado a los penaltis, el Albacete encontró el premio a su insistencia con un gol en el último segundo, desatando la locura en el estadio y dejando al Madrid eliminado de forma dramática.

El marcador final (3-2) refleja un golpe durísimo, tanto por el resultado como por el contexto. No era solo una eliminación copera: era el primer partido de un nuevo entrenador y la confirmación de que el equipo atraviesa uno de sus momentos más delicados.

Un debut fatídico para Arbeloa

El estreno de Álvaro Arbeloa no pudo ser peor. El técnico asumió el cargo en un ambiente enrarecido, sin tiempo para implantar su idea y con un vestuario tocado anímicamente. Aun así, la imagen ofrecida por el Real Madrid estuvo muy lejos de lo que se espera de un equipo de su jerarquía.

Durante gran parte del encuentro, el Madrid se mostró espeso, sin ritmo y sin claridad ofensiva. Las ocasiones claras fueron escasas y el equipo nunca transmitió sensación de control, ni siquiera cuando el marcador lo permitía. La falta de intensidad y de respuesta emocional fue evidente.

En la prórroga, lejos de crecer, el equipo se fue diluyendo. El cansancio, la inseguridad y la falta de liderazgo sobre el césped acabaron pasando factura. El gol final del Albacete fue el reflejo de un Madrid desconectado, incapaz de cerrar el partido y de protegerse en el momento decisivo.

Eliminación y obligación de reaccionar

Con la Copa del Rey ya perdida y la Supercopa fuera del alcance, el Real Madrid se queda sin red. LaLiga y la Champions League pasan a ser los únicos objetivos, pero el margen de error es mínimo. La eliminación no solo duele por el torneo, sino porque deja al descubierto un equipo sin respuestas inmediatas.

Arbeloa tendrá ahora la tarea más complicada: reconstruir la confianza de un grupo golpeado y encontrar soluciones tácticas en tiempo récord. El entorno del club, exigente como siempre, no concede plazos largos, y cada partido será observado con lupa. El estreno ya ha quedado marcado. Un gol en el último segundo, una eliminación inesperada y una sensación de desconcierto general. En el Real Madrid, las noches así no se olvidan fácilmente. Y esta, sin duda, pesará durante mucho tiempo.