En el club ya no se buscan excusas. La plantilla es competitiva, el nivel individual está fuera de duda, pero el rendimiento colectivo no responde. En este contexto, la figura del entrenador vuelve a estar en el centro del debate. La paciencia en Chamartín siempre ha sido limitada cuando los títulos no acompañan, y esta vez no es diferente.
La Champions League aparece como el último gran objetivo para salvar el curso. Y precisamente ahí es donde el Real Madrid ha marcado una línea roja que afecta directamente al banquillo.
La temporada del Real Madrid se ha ido torciendo poco a poco. Los tropiezos se han acumulado, el juego no termina de convencer y la sensación de fragilidad se ha instalado tanto en el césped como en el entorno. La eliminación en la Supercopa fue un golpe duro, pero no el único. El equipo ha perdido solidez, identidad y, sobre todo, regularidad.
Arbeloa, señalado y con una fecha marcada en rojo
Según se ha informado desde el entorno del club, el Real Madrid ha fijado una fecha decisiva en el calendario para Álvaro Arbeloa. El duelo frente al Benfica, clave para lograr la clasificación en la Champions League, puede determinar su continuidad.
El mensaje interno es claro: ganar o consecuencias. Si el equipo no logra imponerse y avanzar en Europa, la continuidad de Arbeloa quedaría seriamente comprometida. En Valdebebas consideran que no superar este obstáculo sería un fracaso difícil de justificar, tanto a nivel deportivo como institucional.
La presión es máxima. Arbeloa, consciente del escenario, afronta el partido más importante desde que asumió el cargo. No solo se juega la clasificación, sino su credibilidad y su futuro como técnico del primer equipo. El vestuario lo sabe, la directiva también, y el ambiente es de tensión contenida.
El club ya mira al futuro… y Klopp aparece en escena
Mientras Arbeloa prepara el partido decisivo, el Real Madrid no se queda de brazos cruzados. En los despachos ya se barajan escenarios alternativos y nombres propios para un posible relevo. Entre ellos, uno destaca por encima del resto: Jürgen Klopp.
El técnico alemán gusta por su carácter, su capacidad para gestionar vestuarios complejos y su experiencia en proyectos de alta exigencia. Su perfil encajaría con la necesidad de reconstruir al equipo desde la intensidad, el compromiso y una idea clara de juego. Aunque no hay negociaciones oficiales confirmadas, su nombre aparece con fuerza en las conversaciones internas.
Todo dependerá de lo que ocurra ante el Benfica. Si el Real Madrid responde en el campo, Arbeloa podría ganar oxígeno. Si no, el club no dudará en activar un cambio profundo. En el Bernabéu, el calendario ya ha dictado sentencia. Y el próximo partido puede marcar el inicio de una nueva era… o el final de otra.