El enfado monumental de Arda Güler con Álvaro Arbeloa tiene consecuencias en el Real Madrid

La derrota ante el Benfica deja al Real Madrid fuera del top 8 y destapa un conflicto interno tras la reacción de Güler al ser sustituido

El Real Madrid dice adiós al top 8 de la Champions League tras una noche caótica en Lisboa. La derrota ante el Benfica deja secuelas deportivas… y también internas, con Arda Güler en el centro de la polémica.

Una noche negra en Lisboa que cambia el guion europeo

El Real Madrid vivió una de esas noches europeas que duelen más por cómo terminan que por el resultado en sí. El conjunto blanco llegaba a la última jornada de la fase de liga de la Champions League bien situado, con opciones reales de cerrar su clasificación directa entre los ocho primeros. Sin embargo, el fútbol volvió a recordar que no entiende de cálculos previos.

La derrota frente al Benfica fue el detonante de un desenlace cruel. El Madrid no solo perdió el partido, sino que los resultados paralelos le empujaron hasta la novena posición, dejándolo fuera del top 8 y obligándolo a disputar una ronda extra de dieciseisavos. Más partidos, más desgaste y más presión para un equipo acostumbrado a moverse en otra zona de confort.

El encuentro dejó malas sensaciones: fragilidad defensiva, falta de control en momentos clave y decisiones que terminaron marcando el relato posterior. Una de ellas, sin duda, tuvo como protagonista a Arda Güler.

El cambio de Güler y una imagen que no pasa desapercibida

Con el partido encarrilado hacia un final de alta tensión y la necesidad urgente de marcar, Álvaro Arbeloa decidió mover el banquillo. A falta de unos quince minutos para el final, el técnico retiró del campo a varios jugadores, entre ellos Arda Güler. La decisión sorprendió, especialmente porque el futbolista turco había sido determinante en ataque. De hecho, había firmado la asistencia del segundo, y último, gol del Real Madrid, anotado por Kylian Mbappé. Pese a ello, Arbeloa optó por prescindir de él en el tramo decisivo.

La reacción de Güler no pasó desapercibida. Las cámaras captaron su enfado en el momento en que vio su número en el panel de cambios. Girándose hacia el banquillo, levantó los brazos y protestó de forma visible, dejando una frase que ya circula por todos los debates: “¡Siempre yo, siempre yo!”. Un gesto de frustración que refleja un malestar que viene de lejos.

Consecuencias internas y un futuro en el aire

El enfado de Arda Güler no se interpreta como un hecho aislado. El joven mediapunta comenzó la temporada con un rol importante, siendo uno de los jugadores más ilusionantes del proyecto. Sin embargo, con el paso de las semanas fue perdiendo protagonismo y continuidad, una tendencia que no se ha revertido con el cambio de ideas en el banquillo.

En el Real Madrid saben que este tipo de reacciones no pasan inadvertidas. Arbeloa es consciente de lo ocurrido y el gesto del futbolista puede tener consecuencias. En un vestuario de máxima exigencia, las decisiones técnicas se respetan y las protestas públicas suelen pagarse caras. El banquillo aparece ahora como una posibilidad real para Güler en los próximos compromisos.

El club afronta semanas clave, tanto en la Champions League como en la gestión interna del grupo. El mal partido ante el Benfica dejó una herida deportiva. El enfado de Arda Güler ha abierto otra, más silenciosa pero igual de delicada. En el Real Madrid, cada gesto cuenta. Y este, sin duda, no ha pasado desapercibido.