Primer fichaje del presidente del Barça: rompe a Zidane y arde Anfield

La Premier League aún no se lo cree, pero Koeman insiste

No se crean que Ronald Koeman ha desistido en su intento por hacer incorporaciones en el marcado invernal, para nada. De hecho, estas ganas, ahora, se están incrementando con motivo del acercamiento del mercado de fichajes de enero, sea quien sea el presidente que ocupe el cargo pasado el 24 de enero. Y las miras de Tintín vuelven a girarse rumbo a la Premier, al Liverpool, donde hay dos jugadores que le llaman mucho la atención y a los que trataría de acercarse por todos los medios posibles.

Pueden pensar rápidamente que el Barça no tiene dinero para fichar, y desde luego que están en lo cierto, pero es que Ronald Koeman no está jugando su baza con este dúo en base a una oferta monetaria sino que lo hace fijando sus esperanzas a la antigua usanza, en un intercambio de bienes, en este caso de activos de una calidad puesta fuera de toda duda. Los elegidos en la plantilla de Jurgen Klopp son Georginio Wijnaldum y Sadio Mané, siendo este último, en caso de llevarse a efecto, un auténtico dolor de cabeza para el Madrid y Zinedine Zidane, que ya ha manifestado en más de una ocasión su preferencia por el futbolista africano.

¿Y cómo piensa llevar a cabo esa transacción el club blaugrana? Pues tiene un futbolista que gusta en Anfield y que puede servir como cauce de entendimiento, ya que se le ha asignado un valor de unos 100-120 millones de euros. Y ese no es otro que Philippe Coutinho, que de esta forma regresaría a la que fue su casa, junto al entrenador alemán. El acercamiento, además, tiene que ver con que haya expirado la cláusula introducida en su día por los dos clubs por la que supuestamente el Barça debería pagar a mayores 95 millones de euros al Liverpool si tras Coutinho intentaba hacer un fichaje en su plantilla.

Así las cosas, Koeman ya insiste y deja su estela de ruegos para que la escuchen todos los candidatos a la presidencia del Barça, que ya saben que se encontrarán con un entrenador neerlandés exigiendo los fichajes que se le prometieron cuando firmó por el Barça con Josep Maria Bartomeu, esos que nunca llegaron. Wijnaldum era uno de ellos, también Memphis Depay, pero ya puestos a deshacerse de philippinho, qué menos que pedir un súper crack mundial como Mané.