El Barça renuncia a su venta más clara en enero: ¡desastre total!

¡De locos! Koeman ha pedido expresamente que no salga aunque no cuenta con él

El Fútbol Club Barcelona vive en un caos absoluto desde hace ya algo más de un año. Las decisiones que se toman son bandazos en una y otra dirección sin una estrategia clara ni marcada y con un futuro muy incierto como consecuencia de un proceso electoral que se viene retrasando desde hace meses de manera indefinida.

Si hace una semana parecía clara la salida de Junior Firpo, en las últimas horas el club ha dado por cerrado este asunto dando carpetazo a todas las ofertas que por él habían llegado a las oficinas blaugranas. Firpo cumplía con los dos requisitos más importantes para salir: no convence a su técnico y está bien valorado en Europa, lo que hace que lleguen ofertas de cierta importancia desde distintos puntos del viejo continente.

Entonces, ¿cuál ha sido el problema en esta ocasión para no vender a un jugador que apenas cuenta para Koeman y que ayudaría enormemente en lo económico? La clave del asunto ha estado en la no llegada de Eric García durante este mercado invernal. Koeman se ha negado tajantemente a que saliese un hombre de la defensa si no llegaba alguien antes de que finalizase el mercado, ya que de lo contrario la plantilla se quedaría de nuevo bajo mínimos. Y eso es algo que conocen muy bien en Barcelona porque Quique Setién vivió hace unos meses en sus propias carnes la experiencia de tener que hacer una convocatoria con tan solo 12 o 13 jugadores disponibles del primer equipo.

Koeman no quiere que algo así se repita y es por ello que se ha cerrado en banda a que saliese Junior Firpo, aunque paradójicamente el lateral zurdo apenas sí tendrá minutos en lo que resta de temporada. El hispano dominicano quiere demostrar en estos meses qué es un futbolista con nivel para jugar en Primera División, aunque para eso necesitará los minutos que Koeman no le ha dado durante la primera mitad de la temporada.

Con esta decisión el Barcelona dice adiós a un dinero (está valorado en 10 millones de euros) que le venía como anillo al dedo a cambio de mantener un jugador que, salvo grandes sorpresas, acumulará muchos minutos sentado en la grada. Así están las cosas en Barcelona.