El Atlético empieza a impacientarse y Florentino empieza a sonreir

Parece inminente su llegada pero de momento no se ha hecho oficial

Hay cosas que parecen hechas que acaban por caerse. Una vez siendo joven estaba en una boda de un primo lejano. La típica boda que tienes que ir pero que no conoces a casi nadie y vas por obligación. Y allí estábamos todos esperando a la novia. La boda era a las 12. Y como cantaba Joaquín Sabina, nos dieron la 1, las 2 y las 3. Y la novia no apareció. Aparentemente se arrepintió en el último momento. O no. No lo sé muy bien porque mis padres siempre se han guardado la información más jugosa para ellos. El caso es que no hubo boda. Eso sí, hubo comida y hubo barra libre. Aunque el ambiente era más de funeral y de la familia de la novia pocos se quedaron. Los que lo hicieron, para mí, unos héroes. Pero volvamos a lo que nos interesa.

Como digo hay veces que un fichaje parece hecho, que todas las partes están de acuerdo, pero que en el último momento se cae. Ya sea un fax, sin acritud Florentino, ya sea un representante que en el último momento decide pedir una comisión más alta, o que el equipo comprador no tiene suficiente dinero. Esto es lo que le está pasando al Atlético de Madrid.

Rodrigo ya está acordado. EL precio del jugador, 60 millones más alguna variable, la forma de pago, el sueldo y años de contrato del jugador, todo está en orden y todo está firmado. Pero el Milan debe de pagar al Atlético por Correa y Kalinic,serán 55 millones, y hasta que no lo haga el Atlético no puede afrontar el primer pago de Rodrigo. Y en esa situación tan absurda como normalizada en el fútbol estamos ahora.

Rodrigo ha estado dos días entrenando en solitario, pero ayer volvió al grupo e incluso parece ser que será titular, si por entonces sigue siendo jugador del Valencia, contra la Real Sociedad en el primer partido de los valencianistas.

Rodrigo es la novia y el Atlético la espera, pero de momento no va a aparecer. Si no se resuelve antes del finde Rodrigo jugaría su último, en principio, partido con el Valencia. El fútbol siempre tiene estas historias que le acercan a la realidad, aunque suene a ciencia ficción. Florentino sonríe porque ve que no es el único al que se le tuerce el verano.