Sale a la luz la verdad del fichaje frustrado de Laporte: Hansi Flick ya lo sabe
El Barça lo tenía entre sus prioridades, pero un obstáculo inesperado terminó frenando una operación que convencía a Hansi Flick
El FC Barcelona cerró el mercado con la sensación de haber construido una plantilla capaz de competir por todo, aunque no todas las peticiones de Hansi Flick pudieron convertirse en realidad. El técnico alemán estaba satisfecho con buena parte de los movimientos realizados durante el verano, pero había señalado una última necesidad en defensa: incorporar experiencia, salida de balón y, especialmente, un central zurdo que pudiera ofrecer una variante diferente junto a Pau Cubarsí.
Durante los últimos días apareció una oportunidad que reunía prácticamente todas esas condiciones. En el Barça existía convencimiento deportivo, el jugador veía con buenos ojos la posibilidad de vestir de azulgrana y Joan Laporta estaba dispuesto a realizar un esfuerzo económico para completar la operación. Todo parecía suficientemente encaminado como para pensar que Flick podría recibir el último refuerzo que había solicitado, pero las conversaciones terminaron encontrándose con un obstáculo imposible de superar.
La decepción fue importante porque el entrenador consideraba que ese movimiento podía elevar todavía más el nivel de su defensa. No se trataba simplemente de incorporar otro central, sino de encontrar un futbolista preparado para competir inmediatamente, con experiencia internacional y perfectamente compatible con Cubarsí. Finalmente, el problema no estuvo en convencer al jugador ni en las dudas del cuerpo técnico. La explicación estaba en el club que tenía sus derechos.
El Athletic cerró la puerta al fichaje de Aymeric Laporte
El futbolista que Hansi Flick quería era Aymeric Laporte. El Barça estudió seriamente su incorporación durante la recta final del mercado y estaba dispuesto a plantear una operación cercana a los 15 millones de euros, pero el Athletic Club se mantuvo firme y no quiso abrir una negociación que pudiera terminar con la salida del central.
Esa postura terminó frustrando una operación que contaba con el visto bueno de prácticamente todas las partes implicadas en Barcelona. Laporte estaba dispuesto a valorar el cambio de aires y Flick veía en él una pieza especialmente interesante por su condición de zurdo, su capacidad para iniciar el juego desde atrás y su experiencia en partidos de máxima exigencia.
Había además un argumento deportivo que convencía especialmente al entrenador. Laporte y Pau Cubarsí habían demostrado una gran complementariedad con España durante el Mundial de 2026, torneo en el que la selección terminó proclamándose campeona tras recibir únicamente un gol en siete encuentros. Flick veía esa conexión como una garantía para trasladarla directamente al Barça.
Sin embargo, el club azulgrana tampoco estaba dispuesto a entrar en una batalla económica sin garantías de éxito. Ante la negativa del Athletic a facilitar la operación, Laporta terminó retirándose y el Barça decidió continuar con los centrales que ya tenía a disposición.
Flick ya conoce, por tanto, qué terminó sucediendo con uno de sus grandes deseos del verano. Laporte no se quedó sin vestir de azulgrana por falta de interés del Barça ni porque el técnico cambiara de opinión. La puerta se cerró desde Bilbao y, ante una postura que parecía imposible de modificar, el Barça optó por no llevar la operación más lejos.