Rashford y Lamine Yamal prácticamente no se hablen en el Barça y fuera no tienen ningún trato
Fricción silenciosa en el Barça
En el vestuario del FC Barcelona se ha instalado una tensión sutil entre Lamine Yamal y Marcus Rashford. A pesar de compartir el brillo del ataque azulgrana, los dos futbolistas apenas mantienen relación personal. No hay complicidad, ni gestos de cercanía: simplemente no hay “feeling”, según fuentes cercanas al club, lo que podría tener raíces más profundas de lo que parece a simple vista.
El origen de esa distancia estaría en los planes iniciales de Lamine: parece que el joven extremo llegó al club con la ilusión de compartir banda con Nico Williams, un jugador al que admiraba y al que consideraba como socio natural en la línea ofensiva. Sin embargo, la operación por Williams nunca cristalizó. Finalmente, el Barça no logró cerrar su fichaje desde el Athletic, lo que llevó al club a mirar hacia otras opciones como Rashford.
¿Qué habría aportado Nico Williams frente a Rashford?
Nico Williams, ala explosiva del Athletic, habría encajado perfectamente junto a Lamine: ambos compartiendo banda izquierda, combinando velocidad, desborde y desmarques profundos. Williams aporta una verticalidad natural y una frescura juvenil que encaja con el estilo de juego basado en el espacio que pretende reforzar el Barça. Según Deco, aunque su perfil era atractivo, las condiciones económicas y las negociaciones con el Athletic nunca llegaron a satisfacer al club blaugrana.
La llegada de Rashford, por su parte, cambió la hoja de ruta del ataque: más experiencia, más gol y polivalencia para jugar tanto en banda como segundo delantero. Pero Rashford no ofrece la misma conexión emocional ni la sinergia inmediata con Lamine que Williams soñaba construir. Su perfil más maduro parece no armonizar con las expectativas emocionales del joven canterano.
Lamine y Rashford: talento sin química, y un viejo deseo frustrado
En definitiva, el choque entre Lamine y Rashford no parece fruto del azar: hay un desajuste de expectativas. Lamine, que esperaba un socio con características más parecidas a las de Nico Williams, se ha encontrado con un futbolista distinto. Y aunque ambos puedan rendir en el césped, su química fuera del campo podría marcar la diferencia en una temporada en la que el Barça necesita mucho más que talento individual: necesita unión.