¡Koeman tiene una sorpresa en su alineación para medirse al PSG!

Tiene un arma secreta para esta noche

El Barça tiene una cita con la historia, y espera volver a hacer algo irrepetible, remontando al Paris Saint-Germain. Los antecedentes no son nada alentadores, pues nadie en la historia de la Champions League ha conseguido remontar un uno a cuatro. Pero tampoco nadie había conseguido darle la vuelta a un cuatro a cero, y ellos lo lograron, hace ya cuatro años, en 2017. Desde luego, por intentarlo, no pierden nada, y llegan con el ánimo por las nubes.

Además, los de Mauricio Pochettino no viven su mejor momento, y están dejando dudas en la Ligue 1, donde no son ni líderes. Y ayer se conoció que no estará Neymar Junior, que, por lo tanto, no podrá medirse a sus ex compañeros, lo que ha sido un duro varapalo para él, pues tenía muchas ganas. Ronald Koeman tiene varias sorpresas en su cabeza, y una de ellas podría ser tremenda. Porque medita la inclusión de Ilaix Moriba el once inicial.

El canterano culé está siendo una de las grandes sorpresas en lo que llevamos de año, y no ha acusado el salto al primer equipo. Igual que le ocurrió a Anssumane Fati en su día, ha levantado unas grandes expectativas, y la prensa y los expertos se han deshecho en elogios hacia su figura. Tiene un perfil del que no disponían en la plantilla desde que se marcharon Yaya Touré o Seydou Keita, pues tiene un gran poderío físico, y llegada al área rival.

Además, técnicamente también es un portento y un súper dotado. A sus 18 años recién cumplidos, todos destacan su madurez y su personalidad, y el pasado fin de semana ya fue capaz de estrenarse como goleador. Y ahora, podría llegar su gran noche, formando parte del once inicial ante el PSG, una prueba de fuego. Al parecer, el técnico holandés, que le está dando mucha confianza, le ve preparado para el reto, y cree que lo podría hacer mejor que Sergio Busquets y, sobretodo, que Miralem Pjanic.

Como se pudo ver en el Camp Nou, en la ida, será un duelo de alto voltaje, de idas y venidas, y de mucho físico.

Algo que a Moriba le viene como anillo al dedo.