Doncic y Kyrie ya meten miedo pero lo de Westbrook no tiene nombre: Curry y LeBron lo vieron venir

La debacle de Los Angeles Clippers ante Golden State Warriors y la victoria de Dallas, al foco

Todo hace indicar que si nada se tuerce de forma radical, el campeón estará por derecho propio -lo que implica incluso evitar el Playin- en la pelea por defender su título. Golden State Warriors obtuvo una victoria de prestigio y continuista ante Los Angeles Clippers (115-91) en uno de los últimos partidos antes de recuperar a Stephen Curry. En el choque volvió a ser noticia Russell Westbrook, cuya leyenda negra le ha devorado, cosa que amenazaba con hacer caer a LeBron James y Los Angeles Lakers.

Todos los ojos angelinos del partido en el Chase Center se centraron de nuevo en la causa de malestar en la megalópolis en los últimos tiempos, un Westbrook que parece la bisagra de los males. Clippers, que era un aspirante más o menos digno, más o menos serio, más o menos convincente al anillo -aún debemos de colocarlo como tal-, se ha diluido desde el aterrizaje de Russ: cuatro derrotas consecutivas, todo ello con porcentajes y números muy pobres del base, en 28 minutos metió 8 puntos.

Prueba de este descenso a los infiernos del que fuera MVP de la liga es que sus rivales le han perdido el respeto deportivo, se ha convertido en una parodia, como lo fue la defensa que sobre él ejerció Draymond Green, al que dejó no menos de tres metros de margen desde la línea de tres puntos; algo así como permitiéndole libertad absoluta para tirar ante la nimia amenaza que supone. Visto lo visto, LeBron, que ya tiene sus propios problemas, debe suspirar aliviado con el cambio. Warriors, todavía sin Curry, es lo opuesto, cuatro victorias consecutivas y más convicción defensiva, lo que, sumado al paso al frente de Green, Poole y Thompson hacen de los de La Bahía un equipo más reconocible; con Curry darán guerra hasta el final.

Exhibición del dúo más esperado

Por fin surgió la magia en Dallas, esa que se había quedado encerrada en el frasco desde la llegada de Kyrie Irving al American Airlines Center. Los tejanos ganaron a Philadelphia 76ers (133-126) con 82 puntos del dueto formado por Irving y Luka Doncic, que, esta vez sí, mostraron de lo que son capaces. En 42 minutos de juego, Ankletaker hizo 40 puntos; el esloveno se fue a los 42 en 40 minutos. Cifras redondas, victoria de mérito y paso al frente en la tabla pero sobre todo en sensaciones: si se combinan y convergen pueden ser la mejor pareja de la NBA.